El juego es un elemento base que se encuentra presente en casi todos los procesos educativos ya que es un instrumento muy válido para conseguir desarrollar capacidades física, cognitiva y social.
Jugar no es un lujo es una necesidad.
En tal sentido niños y niñas son constructores de conocimientos, para ello requiere estar dotados de materiales
y herramientas, espacios, tiempo y organización de grupos de aprendizaje, para
acrecentar sus aprendizajes, a su vez desempañar su responsabilidad y desarrollar
actividades variadas y variables para formar su personalidad.
En consecuencia los juegos motores como estrategia dentro y fuera de aula es bastante adecuado,
la misma estimula al niño y niña a la lectura y escritura. En consecuencia, se
resalta que el niño y niña a través del
juego logra organizar las funciones psíquicas y corporales, desarrolla la
memoria y la imaginación, esto significa que hay una estrecha relación entre
las funciones motrices y psíquicas.


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